Hotel Mas Pastora

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Ermita de Pedrinyà

Pedrinyà

El Empordanet, o Baix Empordà, es decir, la comarca en la que encontramos Llafranc y el Hotel Mas Pastora, está sembrada de rincones secretos y maravillosos que se descubren al recorrerla andando, en bici o en coche. Salir por la tarde, cuando el calor ya no aprieta, y buscar paisajes hermosos iluminados por los rayos oblicuos del atardecer es la mejor manera de disfrutar y de conseguir unas fotografías memorables.

Sabemos que podéis descubrirlo solos pero os vamos a dar algunos soplos: la carretera que va de Corçà a Monells es indudablemente muy bonita. El pueblo de Monells va a merecer una entrada de este blog por sí mismo. De momento, pasamos de largo y llegamos a Madremanya y de allí vamos hacia La Pera.

Todas estas carreteras son secundarias y se pueden hacer en bici, aunque hay alguna que otra subida o bajada, según se mire.

A medio camino entre Madremanya y La Pera, a la izquierda, hay un desvío que nos señala Pedrinyà. Ahí os queríamos llevar, porque cuesta un poco de encontrar. No es un lugar extraordinario, lleno de turistas, y nadie os va a vender una postal o un souvenir. Es más bien un lugar tranquilo y recatado.

Aparcad el coche o la bici y acercaos andando a la ermita rural de San Andrés.  Dentro de esta capilla estaban las pinturas murales de más calidad de todo el Empordá. Actualmente se conservan en el Museo de Arte de Girona, Es una capilla del siglo XI muy bonita, colgada sobre unos huertos muy cuidados, rodeada de silencio y del piar de los pájaros. Si buscáis en Internet os explicarán  de su puerta meridional de arco de medio punto y de la puerta del otro lado, que tiene un pórtico. Y del campanario de espadaña de dos arcos. Pero nosotros os queríamos hablar de la sensación de paz y belleza que desprende el lugar. Merece 15 o 20 minutos, no más, pero vale la pena.

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